El final de Backrooms explicado: ¿cómo interpretar la película de terror de moda?

Analizamos el final de Backrooms y damos algunas pistas para interpretar la película de terror de Kane Parsons, muy metafórica y bastante críptica.
El recorrido del concepto backrooms no ha sido muy largo desde que apareció por primera vez en Internet en 2019 pero ha dado mucho juego. Es una famosa leyenda urbana de tipo creepypasta que arrancó en el foro 4chan en el que un usuario inició un hilo pidiendo imágenes de lugares que se percibieran como "fuera de lugar" o "extraños". Así fue como empezó a tomar forma: espacios diáfanos, de paredes amarillentas, con luces fluorescentes parpadeantes y una moqueta húmeda que no parecían tener fin.
A ese primigenio concepto se fueron añadiendo capas y niveles sucesivamente bajo la premisa de pensar qué pasaría si quedaras atrapado en un lugar así, situado en una suerte de dimensión alternativa a la que se accedería mediante un portal (generalmente una pared no sólida) que no permite volver atrás, lo que se conoce como hacer noclip.
Descifrando el enigma
Si el desconcierto por estar viviendo una experiencia sobrenatural siniestra no fuera suficiente y la angustia claustrofóbica de buscar una salida en un espacio imposible, sin iluminación natural ni salida conocida no te pone los pelos de punta de por sí, espera a descubrir que podrías estar siendo acechado por algún tipo de criatura innominable.
En Backrooms se dan cita muchas ideas no del todo originales pero sí con alicientes extra: el laberinto como metáfora de la locura, como en El resplandor; el escape room extremo en el que o sales o mueres como en Cube; la disociación de la realidad en lugares pretendidamente asépticos pero extraños como en Separación; el enfrentamiento a la soledad, a la privación sensorial, a presencias extrañas...
Las referencias son muchas, pero el planteamiento es bastante novedoso para una película de terror en la que cada detalle cuenta en el que la atmósfera inmersiva y siniestra lo hace todo. ¡Además del found footage, de por si siempre desconcertante!
Las dos perspectivas que manejamos como espectadores desde el principio (a partir de aquí vienen spoilers sobre Backrooms) son las de Clark y su terapeuta, Mary. ¿Qué sabemos de ellos? Clark lidia con mucha frustración por una carrera de aquitecto truncada, regenta un negocio ruinoso, es un hombre separado que guarda un enorme rencor hacia su expareja porque le echó de su casa (que según él, sigue pagando) y tiene un problema grave de soledad y alcoholismo.

Mary, por su parte, es una psicóloga cuya carrera gira en torno a la premisa de "abrir una ventana hacia el interior" y "romper los bucles en los que todos nos terminamos retroalimentando recorriendo los mismos caminos".
Pero más allá de aquello de conocerse a uno mismo y dinamitar dinámicas tóxicas como revivir constantemente el pasado, ella lidia con su propio trauma. Y es que antes de que su casa fuese demolida, vivía con una madre enferma a medio camino entre el síndrome de Diógenes y la obsesión paranoide.
Con las ventanas tapadas con papel de periódico, la luz del salón era amarillenta, como la de las backrooms y tenía prohibido salir fuera, donde acechaban "monstruos" apilando los muebles contra la puerta para evitar que entraran. Un calvario similar al de esa realidad alternativa.
Pero entonces, ¿las backrooms son una traslación de la psique de los protagonistas? Ahí entra el debate. Cuando Mary entra mediante la pared del sótano de la tienda de muebles (único punto de acceso que conocemos) descubre que Clark se ha hecho fuerte allí, alimentándose de las "personas" que habitan en el lugar y son copias imperfectas de otras reales que en su momento se debieron cruzar con él (se las denomina Still Lifes y son entidades de origen desconocido que apenas interactún y cuando lo hacen es de forma imprevisible).

Clark considera que ha encontrado su lugar, en el mundo y habla de ese entorno como un sitio en el que está todo lo que fue, es y será. Pero distorsionado, del mismo modo que cuando uno accede a un recuerdo una y otra vez y va cambiando pequeños detalles. Mujeres con varios rostros, hombres con tres narices, objetos espejados, otros hundidos en el suelo... Esos Still Lifes parecen casi autómatas que se activan solo cuando aparece el superyo de Clark, un pirata como el que él interpreta en los anuncios de televisión, pero de gran tamaño que termina devorándolo a él mismo y persiguiendo a Mary.
Así es como ella, es su huida desesperada, acaba encontrando un nuevo lugar, que se corresponde a la entrada de la tienda y la lleva hasta los científicos que han ido dejando aparatos electrónicos como cámaras, aparatos de radio y cables para estudiar las anomalías.
Un tal Phil que se identifica como uno de los empleados de una empresa de aparatos de resonancia magnética (Async) le explica que cambió su trabajo por éste para realizar una serie de experimentos en el complejo que aún no llegan a entender y que no está en su mano dejarla libre. Cuando le hacen a ella las pruebas médicas aparece una versión de sí misma defectuosa dentro de las backrooms.

Como es evidente, uno de los atractivos de esta película es no dejar cerrado del todo el misterio y dejar cabos sueltos con el propósito de estimular el interés de la audiencia, así que no hay respuestas rotundas a la pregunta de cómo interpretar la película. Lo que queda claro es que en ese lugar se absorben, imitan y distorsionan los recuerdos y los traumas de los personajes...
Exactamente como hace la IA generativa, por otra parte, cuando mezcla conceptos para crear algo supuestamente nuevo (habréis visto manos de seis dedos, personas con tres piernas o con varias orejas en algún fotomontaje cutre).
No sabemos si el discurso final de Parsons irá por ahí, pero sí que ha aclarado en distintas entrevistas algunos puntos relevantes: no es un purgatorio espiritual ni una simulación digital, sino una falla en la realidad. Qué la crea y cuáles son sus consecuencias últimas está aún por desvelarse.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.