Qué está pasando con Netflix en 2026: más ingresos, caída en bolsa, despidos y nueva apuesta por los estrenos en salas

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Repasamos los últimos acontecimientos relacionados con Netflix: de la caída en bolsa a los despidos masivos y las nuevas políticas de estreno en salas de cine.
Si hay una palabra de define el estado actual de Netflix es CAMBIO. Así, con mayúsculas, porque los últimos acontecimientos están marcando un nuevo paradigma para la plataforma que parece haberse convertido en un gigante con pies de barro.
Vamos primero a los datos y luego a lo que podemos extraer de ellos. Si atendemos a los resultados publicados en el tercer trimestre de 2026 (Q3) los ingresos globales siguen siendo estupendos: 51.100 millones de dólares que suponen una subida del 13% interanual.
Sin embargo, la cotización en bolsa ha caído un 30% en lo que va de año, más de un 50% por debajo de su máximo histórico de 2025. La razón parece ser una reacción negativa de cara a las previsiones para final de año. A excepción de un puñado de títulos como Orgullo y prejuicio, Ray Gunn, Las nuevas desventuras de Cliff Booth y la temporada final de Emily en París, no se esperan contenidos especialmente exitosos en la plataforma y casi todos ellos se harán esperar hasta diciembre.
Las grandes IPs de la plataforma que han sido hasta ahora buques insignia y contenidos-evento como Stranger Things, El juego del calamar o La casa de papel parecen completamente drenadas y aún no se ha conseguido dar con un "relevo" capaz de permear con la misma fuerza en la cultura popular.
Apenas unos días antes del anuncio de los datos, Netflix vivió un enorme terremoto en su estructura. El 6% de su plantilla fue despedida en lo que parecía un esfuerzo por optimizar costes. Esto implicaba cerca de 1.000 puestos de trabajo y su mayor ajuste de personal desde 2022. Las áreas más afectadas fueron producto, tecnología, recursos humanos, asuntos jurídicos y negocio publicitario. La onda expansiva impactó de lleno incluso en la cúpula. Bela Bajaria fue sustituida por Peter Rice (exejecutivo de Disney) como director de contenidos (Chief Content Officer) en lo que se define como "un vuelco a la calidad creativa" y se anunció la salida de Dan Lin (director del departamento de cine, artífice de proyectos como Frankenstein o Narnia).
Tampoco parece halagüeña la nueva estrategia para atrapar la atención del público, sobre todo en el mercado estadounidense. Las horas de visualización por suscriptor y mes han ido cayendo de las 66 a las 49 en los últimos tres años y la respuesta es bastante pobre: diversificar a nuevos nichos como los eventos deportivos o, peor aún, entretenimiento interactivo para frenar la amenaza de TikTok y YouTube que se están erigiendo en líderes en entretenimiento (y adicción) de masas. La competencia es mucho mayor, la presión aumenta y el rendimiento de venta por publicidad es menor. Un escenario muy hostil en el que la agregación de contenidos de terceros mediante acuerdo de licencia es fundamental para sobrevivir.
La principal preocupación de los inversores es la publicidad: la persecución de las cuentas compartidas y el crecimiento masivo de usuarios ha tocado techo y el plan con anuncios es clave pero el despliegue se ha visto empañado por retrasos en el lanzamiento de las herramientas tecnológicas de segmentación publicitaria. Con estos mimbres, ya sabemos que en 2027 tendremos que echarnos las manos al bolsillo.
El objetivo va a ser escalar la base de usuarios que migren al plan con anuncios y para eso desde febrero de 2027 habrá despliegues en 9 territorios de la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África), junto a Colombia, Perú y Nueva Zelanda. Lo que sea, con tal de mejorar la previsión de ingresos anuales por publi que en 2026 terminará rondando los 2.700 millones de dólares, por debajo de los 3.000 estimados previamente.
Atentos porque lo que sí es una novedad es que Netflix está redefiniendo sus estrategias de estreno en salas. Ya lleva mucho tiempo cortejando a grandes creadores para lanzar películas de prestigio que reporten premios, ahora parece que por fin han comprendido que el paso por las salas comerciales no es solo una fuente de ricos ingresos sino además, probablemente, la puerta de entrada a una mayor penetración en temporada de galardones.
Esperemos que el exitoso paso de La bola negra por los cines y el megaestreno que se baraja para la nueva versión de Las crónicas de Narnia sirvan para afianzar esta visión del negocio que hasta ahora solo han sabido desdeñar con estrenos limitados en salas muy insuficientes.


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