Análisis de Empire of the Ants, la épica aventura de una pequeña hormiga

El nuevo juego de Microids nos ayuda a entender lo duro que es ser una hormiga. Empire of the Ants pone plataformas, exploración y estrategia en tiempo real en nuestras patas.
Al iniciar un videojuego, solemos pensar en épicas batallas para salvar el universo o en complejos viajes llenos de enemigos poderosos, pero Empire of the Ants nos quiere demostrar que defender un simple hormiguero puede resultar un gran desafío. Ya hubo un juego con este nombre y propuesta en el año 2000 y ahora regresa con toda la potencia de Unreal Engine 5 para PS5, Xbox Series X|S y PC.
Microids es la encargada de resucitar esta propuesta y lo hace con un juego que no escatima en ambición, especialmente en el apartado técnico. Su objetivo es ofrecer una experiencia prácticamente fotorrealista, en la que sintamos de verdad que estamos en un grupo de hormigas y que un simple bosque supone todo un universo plagado de desafíos y peligros.
La jugabilidad de Empire of the Ants empieza de manera sencilla. Nosotros manejamos siempre a la hormiga 103.683 (con miles de hijas, no querréis que la reina se invente un nombre para cada una, ¿no?), una veterana del hormiguero que es de las primeras en despertar cuando llega la primera.
El bosque aún está comenzando a llenarse de vida tras el invierno, por lo que hemos de explorar, buscar recursos y comunicarnos con nuestras hermanas para hacer que este reino de hormigas prospere y esté preparado para los peligros que puedan venir.
Al principio, solo tenemos que manejar a 103.683 mientras explora un poco el territorio más cercano. Solo necesitamos movernos y, en ocasiones, saltar. Podemos dejar pulsado el botón de salto para que la hormiga se propulse bastante lejos. El resto del tiempo, nos tocará andar por ramas, piedras o lo que nos encontremos.
Como buena hormiga que es, nuestro personaje se adhiere automáticamente a cualquier superficie, aunque esté en posición vertical o incluso boca abajo.
Aunque el concepto es muy simple, puede que os lleve un tiempo acostumbraros al control cuando vais andando en vertical y hacia abajo o cuando os toque moveros por un techo.
En las partes de exploración, el control es tan básico como eso, si bien el mapa nos presentará diferentes oportunidades, desde hallar a otras hormigas con las que hablar, objetos "sorprendentes" (desde un balón de fútbol a una moneda) para investigar y catalogar o incluso rastros de feromonas que nos cuenten qué sucedió un tiempo atrás allí.
La exploración juega un papel importante en el desarrollo y suele ir acompañada de bastante plataformeo. Al ser una simple hormiga, un pequeño charco supone un enemigo mortal, por lo que ajustar bien los saltos de un tallo a otro acabará siendo muy importante. A veces, calcular el salto con precisión os puede dar más de un dolor de cabeza, aunque hay bastantes checkpoints.

Por supuesto, también nos encontramos con otros seres vivos, desde babosas hasta temibles arañas, los cuales podemos clasificar y, en algunos casos, será necesario interactuar con ellos. Por ejemplo, nos tocará cazar luciérnagas para obtener algo de sustento...
Normalmente, tenemos un momento de interludio en el que explorar y buscar tareas secundarias, pero al entrar en una misión, seremos transportados automáticamente al sitio de la misma y tendremos que cumplir la tarea que toque para que la historia avance.
Hormigas en guerra
Hasta ahora hemos visto una parte más "inofensiva", pero hay misiones en las que la aventura se transforma por completo en un juego de estrategia en tiempo real.
Como supondréis, el objetivo suele ser defender nuestro hormiguero de otros atacantes, como zapateros o las odiosas termitas, aunque a veces seremos nosotros los que invadamos terreno ajeno para expandir nuestro reino.
Si bien en estos tramos mantendremos el control sobre 103.683, nuestro objetivo será comandar las diferentes "legiones" a nuestra disposición y mejorar nuestros efectivos desde el hormiguero, con órdenes sencillas a base de señalar un lugar y pulsar un gatillo.
Así, tenemos a las cabezonas hormigas guerreras, que son más lentas pero muy agresivas; también podemos contar con unidades más pequeñas capaces de lanzar proyectiles o incluso a las eficaces obreras.

Cada unidad es efectiva contra otra y vulnerable contra la restante, por lo que mantener un equilibrio de "piedra-papel-tijeras" es la clave para hacerse con la victoria.
Usando la cruceta, podemos usar feromonas para volvernos más rápidos o agresivos y también podemos sacrificar comida a cambio de crear más rápido nuevas unidades. ¿Qué hacer en cada caso?
Habrá que tomar decisiones rápidas en torno a dónde mandar a cada grupo de hormigas, pero también acerca de cómo ir mejorando los hormigueros: podemos crear laboratorios que den con mejores fórmulas de defensa, aumentar la eficacia de nuestras tropas o hasta aprender a colocar palos y baba para que el acceso a los hormigueros sea más complicado.
Desde nuestro punto de vista, las batallas se volverán bastante épicas, hasta el punto de que existe un modo multijugador online centrado solo en eso.
Podremos crear batallas de un hormiguero contra otro, de tres bandos o una experiencia personalizada donde decidamos el terreno o las condiciones climatológicas.
Y es que el tiempo atmosférico será también crucial. La aventura comenzará en primavera y por la mañana, pero iremos avanzando por las estaciones y por momentos tramos del día. No hay ciclo día-noche que vaya mutando en tiempo real, sino que el momento del día será específico para cada misión.
Todo esto afectará a la dificultad de la misión: cuantas más inclemencias meteorológicas haya, más dificultades tendremos para avanzar. En la noche también podremos ver otras criaturas y la visión será más complicada, aunque la hormiga tiene un "modo visión nocturna" que nos permite avanzar.

De este modo, con una idea tan sencilla como presenciar la vida de un hormiguero, se crea una aventura que por momentos es bastante emocionante: entablaremos amistades con otros hormigueros, declararemos la guerra a ciertos enemigos, habrá misterios sobre catástrofes naturales... Nos esperan unas 20 horas de campaña.
Buena parte de la capacidad de atraparnos está en el llamativo despliegue gráfico. Gracias a las mejoras de iluminación de Unreal Engine 5, vemos el mundo de las hormigas con unos efectos de luz, desenfoques o detalle visual que asombran en los primeros compases de partida.
Movernos con nuestra hormiga junto a toda clase de insectos (recreados en sus movimientos y aspecto con una fidelidad que llega a dar algo de asquete, incluso) llega a ser algo hipnótico.
Los entornos por los que nos movemos son pequeños, pero eso ayuda a que realmente parezca que estamos mirando un bosque con una lupa: hojas, ramas, piedras... todo parece "vivo".
Las texturas presentan una resolución muy alta y la propia resolución del juego también está por encima de 1080p, pero es cierto que la fluidez gráfica se queda estancada en los 30 fps, ya que no hay opción de elegir entre modo Calidad o Rendimiento.
Eso sí, en Tower Five, los creadores del juego, aseguran que el juego estará optimizado en PS5 Pro e irá a 60 fps estables.
En cualquier caso, la recreación del mundo tiene un enorme nivel de detalle, lo cual demuestra cómo los desarrolladores han realizado escaneos 3D de entornos reales de los bosques de Francia y han dedicado tiempo a reproducir cada pata, cada pelo de los "personajes" que aquí se nos presentan.
El objetivo es presentarnos una experiencia lo más realista posible (inspirada en el libro homónimo de Bernard Werber), aunque lógicamente se han tenido que tomar algunas "licencias" para que la jugabilidad tuviera sentido: las hormigas hablan entre ellas, hay alianzas entre bandos... Y bueno, no somos entomólogos, pero nos da que una hormiga normal no salta como 103.683.

Por cierto, el apartado sonoro busca que nos sintamos del tamaño de una hormiga: cuando una abeja pasa a nuestro lado, suena casi como el motor de un avión y las propias conversaciones de las hormigas (con subtítulos en castellano) se representan con unos inquietantes crujidos. Cada pasito de nuestra heroína suena también, para que sintamos cómo nos desplazamos a toda pastilla.
Las melodías, salvo en lo crudo de las batallas, tienen un tono relajado y amable, con muchos instrumentos de viento y cuerda para meternos en situación.
En conjunto, Empire of the Ants es una experiencia quizá menos ambiciosa en lo jugable que otras, pero muy satisfactoria en lo que concierne a hacernos "sentir" que somos una hormiga. Ver a nuestras hermanas llevando los alimentos en hilera, sentir la tensión cuando se acerca un depredador... Es muy interesante sumergirnos en el ciclo de la vida, pero sin Timón y Pumba.
Valoración
Nota 83
Un equipo pequeño y una protagonista minúscula ha conseguido una experiencia grande. Este es un juego diferente, pero que consigue enganchar a base de sencillas propuestas.
Lo mejor
Su detallada y hermosa recreación de la naturaleza. La forma en que nos "pica" a explorar y conocer más.
Lo peor
Calcular los saltos o movernos boca abajo puede ser algo confuso y frustrante a veces.
Plataforma comentada: Ps5
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Empire of the Ants
Lanzamiento
7-11-2024
Género
Aventura, Estrategia
Compañía
Tower Five, Microids
Pegi
+12
Número de jugadores
1 jugador offline, 1-3 jugadores online
Multijugador
Sí
Idioma de los textos
Español, Inglés, Francés, Italiano, Alemán, Japonés, Polaco, Ruso, Chino simplificado, Chino tradicional, Coreano, Portugués de Brasil

Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.
