Análisis de Sid Meier's Civilization VII, una nueva forma de ver (y conquistar) el mundo

Análisis de Sid Meier's Civilization VII, el nuevo juego de estrategia de Firaxis que busca una experiencia más cómoda y estructurada mientras dominamos el planeta.

Todos hemos tenido aires de grandeza alguna vez y, desde luego, pocas franquicias saben canalizarlos mejor que la creada por el legendario Sid Meier a principios de los 90. Pero estamos en 2025 y es el momento de Sid Meier's Civilization VII para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S, Switch y PC. Con él, llega un replanteamiento de la jugabilidad, pero sin perder su esencia.

Como siempre, el objetivo es "apadrinar" una civilización (desde China hasta España) y hacer que prospere desde la antigüedad hasta la era moderna. Precisamente, en ese concepto de las eras estriba buena parte del quid de esta nueva entrega...

El análisis de Civilization VII en Hobby Consolas

Jugabilidad y gameplay de Civilization VII

El sistema base es el de siempre: Civ VII es un juego de estrategia por turnos, sobre un mapa que está dividido en casillas hexagonales. Al principio de la partida, solo vemos una pequeña porción del mapa. Para revelar el resto, tenemos que ir explorando con nuestras diferentes unidades.

A grandes rasgos, la misión es que la civilización que escojamos (de un total de 30 disponibles) prospere lo máximo posible, cuidando que nuestra capital y el resto de ciudades que tengamos sean lo más prósperas que podamos, pero también expandiéndonos hacia nuevos territorios y defendiéndonos o negociando con las otras civilizaciones que nos encontremos.

Para capitanear nuestra civilización, tendremos un líder pero, a diferencia de juegos previos, aquí el líder no va necesariamente vinculado a la civilización que históricamente le correspondería. Así, podemos hacer que Catalina la Grande lidere a los griegos o los japoneses, por ejemplo. Algunos de estos líderes no serán militares, sino filósofos o personalidades importantes.

Por tanto, se mezclarán ciertas ventajas vinculadas directamente a ese personaje con las características propias de esa civilización (unidades o creaciones únicas, por ejemplo) y, lo que es más importante, el líder escogido permanecerá con nosotros a lo largo de las tres eras del juego, aunque al pasar a una nueva tengamos que seleccionar una civilización diferente.

Y es que el juego quiere hacer mucho hincapié en su nueva división de tres eras: la antigua, la de los descubrimientos y la moderna.

Cada una tiene sus propias características: en la antigua, nos centramos más en la producción y la conquista; en la de los descubrimientos, podemos entrar en mar abierto y llegar a nuevos continentes; en la moderna, las máquinas toman más peso y podemos llegar a conquistar el vuelo y... ¿apuntar la exploración espacial?

Precisamente, esa sensación de ir descubriendo y evolucionando poco a poco es lo que siempre ha hecho grande a Civilization y aquí se potencia incluso más. Un medidor nos indica hasta qué punto estamos completando una era y, cuando se acerque el momento de la transición, tendremos que ir preparándonos.

Algunas construcciones atemporales sobrevivirán, pero otras tendrán que ser sustituidas por la siguiente etapa. ¿Y qué unidades militares mantendremos? Dominar cada era mientras nos preparamos para la siguiente se ha convertido en una dinámica de lo más atractiva.

Pero ojo, que no es que las eras pasen volando, al revés. Muy probablemente necesitaréis más de un centenar de turnos para acabar la era antigua, si bien esto va a depender mucho de vuestra configuración.

En cualquier caso, si así lo preferís, podéis empezar directamente en la era de los descubrimientos o la moderna, con algunos puntos de mejora "comodín" para asignar, simulando que hubiéramos superado las etapas previas.

¿Es difícil Civilization VII?

En Firaxis han querido que Civilization VII sea una experiencia muy personalizada, por lo que al iniciar la partida, hemos de escoger no solo la dificultad general, sino también el tamaño del mapa, la proporción de islas y continente que encontraremos o la velocidad con la que cada turno supondrá un avance en la era.

Incluso para los jugadores curtidos en entregas previas, en Firaxis recomiendan empezar en la era antigua y con el esquema por defecto, que propone una dificultad intermedia tirando a baja y un mapa pequeño (que no es el grado más bajo, pues también existe el "minúsculo").

¿Y por qué? Pues porque no solo hemos de acostumbrarnos al esquema de "tres eras, tres civilizaciones y un único líder". También hay que dominar las rutas de legado.

A grandes rasgos, nuestro líder tiene a su disposición diferentes rutas de legado, que van vinculadas a cuatro facetas: la bélica, la cultural, la económica y la científica. Al iniciar una era, hemos de escoger un consejero que se corresponda con una de esas cuatro facetas.

Él nos irá aconsejando para poder triunfar en esa vía, pero podemos hacerle caso o no. Lo interesante es que, si cumplimos los requisitos (por ejemplo, el cultural nos puede pedir que investiguemos las religiones y fundemos una iglesia), recibiremos bonificaciones y un mayor progreso en la era. 

Si completamos por completo una ruta de legado, esta permanecerá vinculada a nuestro líder y, además, en la era final será obligatorio cumplir al menos una ruta para "completar nuestro destino", de tal forma que demos una sensación de trascendencia real a nuestra civilización.

Al margen de esto, otra faceta muy importante de esta entrega es la diplomacia. Como hemos dicho, tarde o temprano nos encontraremos con otras civilizaciones, que pueden estar controladas por la CPU o por otro jugador, según el modo en el que estemos.

Cuando eso suceda, su líder iniciará un diálogo y tendremos que valorar si somos neutrales, hostiles o amistosos con él. La relación puede ir cambiando poco a poco y nuestras posibilidades de interacción dependerán de los puntos de influencia que tengamos.

Estos puntos se van ganando en función de nuestras acciones, de las riquezas que generemos, de los edificios que construyamos...

Con la influencia podemos proponer abrir fronteras, crear festivales culturales conjuntos... o bien realizar acciones hostiles como sabotear sus terrenos, intentar llevar a cabo espionajes sin que nos detecten o, por supuesto, declarar la guerra.

Hay que pensarse bien esas acciones porque, sí, declarar la guerra puede llevar a someterlos y que propongan la paz a cambio de darnos ciudades suyas, pero esa relación quedará muy deteriorada de cara a querer llevar a cabo alguna cooperación en el futuro. Los líderes son muy orgullosos, amigos...

Además, antes de acabar una era suele darse una "crisis" en la que tendremos que tomar decisiones tajantes para evitar que el pueblo se nos rebele, por ejemplo. Si jugamos bien las cartas, podremos revertirlas, pero siempre habrá que sacrificar algo.

Todo lo que os estamos contando son normas muy generales, pero por supuesto el juego tiene una profundidad descomunal: cada civilización tiene tipos de soldados, vehículos o construcciones diferentes, con diferentes tiempos de construcción, con un número de casillas diferente en su avance...

Aún así, Civilization VII nos va explicando paso a paso qué alternativas tenemos en cada momento y qué nos recomienda hacer, aunque la elección siempre es nuestra. No hay que tener miedo a experimentar, pero usando la cabeza.

La dinámica de los turnos en sencilla: si hay algún acontecimiento clave (por ejemplo, que se descubra una tecnología nueva), será lo primero que deberemos gestionar, para aplicarla y pensar qué investigaremos a continuación; después de la gestión general, nos tocará decidir qué hacer con cada unidad, desde exploradores hasta soldados o misioneros.

Podemos optar por saltar el turno con cada unidad, hacerla avanzar o llevar a cabo una acción: curarnos, atacar a alguien, vincular una unidad a un alto mando que ande cerca para compactar el ejército...

Una vez nos hayamos expandido por el mapa y tengamos varias unidades a nuestro cargo, puede que nos saturemos un poco por tener demasiados frentes abiertos, así que es recomendable jugar despacio y con calma para asimilar bien si nos compensa invadir por aquí mientras investigamos por allá o nos replegamos por acullá... 

Por suerte, la gestión de recursos (conseguir alimento o materiales de construcción, por ejemplo) es muy automática y no tenemos más que colocar la instalación adecuada para que la casilla se gestione sola. En las batallas, basta también con mandar las tropas a donde digamos, pero previamente se nos da una previsión de cómo quedará cada bando tras iniciar el ataque.

No hay una única forma correcta de hacer las cosas, pero desde luego necesitaréis tener la cabeza bien templada para no desperdiciar demasiados turnos. Y, sobre todo, hay que examinar bien el mapa (recurrid al minimapa para un acceso más directo) para tener claro dónde están las fronteras de un rival que no podemos invadir a lo loco, por ejemplo. 

Cuando hay demasiados elementos, puede ser difícil tener claro dónde están todas nuestras unidades "a ojo", aunque por suerte podemos pulsar un botón para saltar de una a otra al vuelo. Y, por supuesto, podemos desconectar las ayudas y consejos en buena medida, si nos vamos viendo más fuertes...

Cómo no, el disfrute mayor viene el multijugador, tanto en red local como online. En este último caso, podemos hacer juego cruzado entre las versiones de PC y consola. ¡Preparaos para unas sesiones de juego maratonianas!

Precio y plataformas disponibles

Sid Meier's Civilization VII se lanza para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S, Switch y PC. En su edición estándar, cuesta 69,99 euros (también en PC). 

La edición Deluxe cuesta 99,99 euros e incluye acceso anticipado el 6 de febrero, un líder extra (Tecumseh) y una civilización más, los shawnees y acceso a futuros DLCs con 2 nuevos líderes, 4 civilizaciones y 4 maravillas naturales. También incluye dos personalidades para el líder (que cambian su trasfondo y aspecto), 4 looks para nuestro perfil y 1 aspecto nuevo para el batidor.

La edición Fundadores incluye todo lo anterior más otros 2 líderes, 4 civilizaciones y 4 maravillas naturales extra. También otras 2 personalidades de líder, 4 looks de perfil más, un aspecto de palacio de fundadores... ¡y reduce en 1 las casillas de la niebla de guerra! Todo ello por 129,99 euros.

Por último, los más hardcore de Civilization pueden optar por la bestial Edición Coleccionista física para PC, que por 333 euros incluye la edición Fundadores del juego, un reloj decorativo, una figura del batidor, un pin decorativo, una moneda, postales, una impresión de alta calidad con el arte oficial y un set de parches. Si lo queréis sin el juego (¡!), podéis conseguirlo por 179 euros.

Un espectacular mundo, hexágono a hexágono

En el apartado técnico, a grandes rasgos puede parecer que no ha habido muchos progresos desde Civilization VI y, en parte es cierto, pero estamos ante un juego que se disfruta más en el detalle fino.

Por un lado, las representaciones de los líderes (Maquiavelo, Isabel la Católica...) mantienen esa estética a medio camino entre lo realista y lo cartoon y su expresividad es simpática cuando aparecen, pero tampoco es que tengan una barbaridad de animaciones y su nivel de detalle no ha avanzado.

Ahora bien, el mapeado y, sobre todo, nuestras unidades y edificios sí que tienen mucho más que mostrar. Normalmente, si jugamos con una perspectiva alejada no notaremos tanto la diferencia, pero si hacéis algo de zoom disfrutaréis mucho con lo detalladísimo de las ciudades, de las tropas en batalla o, claro, con las maravillas que vayamos construyendo.

Las animaciones son simples, pero resulta divertido ver cómo se preparan las tropas para la batalla o cómo esta va provocando las bajas en cada bando.

La representación de la "niebla de guerra" se ha vuelto algo más esquemática que en Civ VI, pero en realidad lo agradecemos porque nos queda más claro qué parte del mapa tenemos controlada.

El apartado sonoro vuelve a brillar con un ESPECTACULAR tema principal del siempre genial Christopher Tin. Atronadores coros y unas melodías orquestales conseguirán poneros los pelos de punta. Si el "Sogno di Volare" de Civ VI apostaba más por lo lírico, "Live Glorously" de esta entrega vuelve a presentar una épica incontestable.

Durante la partida también tendremos diferentes melodías de ambiente, algunas de las cuales dependen de la civilización escogida. Aquí, lógicamente, tienden a repetirse más con el paso de los turnos, pero cumplen muy bien su cometido.

Como ya es tradición, los líderes hablarán en sus correspondientes idiomas natales, aunque tendremos una narradora en castellano que nos regalará citas célebres de personajes históricos cada vez que alcancemos un hito importante.

En conjunto, Sid Meier's Civilization VII consigue reavivar nuestras ansias de llevar un humilde imperio a la gloria y lo hace con una experiencia muy adaptable y escalable, para que tanto los que seáis veteranos de los juegos de estrategia como los que no sepáis encontrar vuestro sitio. A ver si conseguís que vuestra civilización llegue al hito mayor: inventar las videoconsolas.

Valoración

Nota 89

Los cambios de Civilization VII dan pie a una experiencia más versátil y personalizable, sin sacrificar lo esencial de la franquicia. Puede parecerte menos profundo en un primer vistazo, pero créenos, vas a vivir unas partidas profundas y satisfactorias si aprendes a sacarles todo el partido.

Lo mejor

La enorme cantidad de posibilidades que nos brinda y lo divertido que resulta alcanzar nuevos hitos y tecnologías.

Lo peor

A nivel gráfico está bien, pero quizá podría apuntar más alto. El control con mando es algo más tosco que con teclado y ratón.

Plataforma comentada: Pc

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Daniel Quesada

Coordinador de vídeo

Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.

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