Análisis de Tortugas Ninja: El destino de Splinter, un roguelike con bastante poder tortugoso

Las TMNT son especialistas en volver una y otra vez y de eso va este roguelike que ya pudimos disfrutar en iOS. Analizamos si Splintered Fate es digno de Switch.

Las Tortugas Ninja tienen sus picos de popularidad a lo largo de las décadas, pero lo cierto es que ahora están en un buen momento de aparición en videojuegos. Si recientemente se anunciaba el juego de Mutantes desencadenados y se lanzaba Wrath of the Mutants, ahora Nintendo Switch acoge este Tortugas Ninja: El destino de Splinter, Splintered Fate en su versión original.

En realidad, se trata de una conversión de un juego que se había lanzado en exclusiva para Apple Arcade hace un año. La desarrolladora Super Evil Megacorp le ha dado un lavado de cara y ha añadido un interesante modo para cuatro jugadores en local, a la par que ofrece un multijugador online.

Independientemente del modo que escojamos, el desarrollo sigue las mismas pautas: tenemos ante nosotros un juego de acción roguelike: siempre empezamos desde nuestra base en las alcantarillas y, desde allí, tenemos que ir superando todos los niveles en orden, sin checkpoints. Si nos eliminan, toca volver al comienzo del recorrido.

La gracia está, claro, en que durante el recorrido podemos recoger monedas que luego podemos canjear en nuestra base por ventajas permanentes

Las monedas de Soñador permiten mejorar la posibilidad de obtener buenos items durante la partida, mientras que las de Dragón aumentan nuestras estadísticas para siempre: más ataque, más salud, mejores fintas...

Además, cada vez que superamos un área en nuestra aventura, podemos recibir otras recompensas temporales, como daños elementales, mayor velocidad o incluso una resurrección.

También chatarra, que podemos canjear en una tienda por otras ventajas temporales o por una porción de pizza que nos recupere algo de salud.

Aunque el desarrollo sigue siempre unas pautas generales (un número concreto de salas y luego, el encuentro con el jefe que toque), los enemigos y las características que encontremos en la sala cambian en cada partida. Puede que, por ejemplo, en alguna ocasión caigan rayos en el escenario o que aparezcan rivales poco comunes.

Con El destino de Splinter, cada partida es diferente

A todo lo mencionado hay que unir que, por supuesto, podemos elegir con qué tortuga jugamos al comienzo del recorrido. Michelangelo (aquí lo llaman Miguel Ángel, directamente) es eficaz con los combos largos, Donatello tiene más salud y buen alcance, Raphael se especializa en daño crítico y Leonardo es más técnico, pero equilibrado en sus estadísticas.

Cada tortuga tiene sus ataques normales con el botón Y, pero podemos usar X para un ataque especial más contundente. Con B fintamos y con A usamos una herramienta, que normalmente suele hacer las veces de ataque especial secundario.

La gracia están en que los efectos de los botones X, B y A necesitan un tiempo de recarga una vez usados, por lo que saber ejecutarlos en el momento justo, especialmente en el caso de las fintas, es fundamental. Durante la partida, puede que obtengamos herramientas diferentes para el botón A, como unos nunchakus o bolas de fuego perseguidoras... Pero depende del azar.

Como podéis ver, el hecho de que las habitaciones, nuestras habilidades y los enemigos cambien en cada partida (además del hecho de que cada vez nos volvemos más fuertes al invertir las monedas) hacen que cada partida tenga un punto diferente y que poco a poco seamos capaces de avanzar hasta puntos del recorrido que antes nos parecían imposibles.

Eso hace que el desarrollo se vuelva bastante adictivo y siempre nos den ganas de intentarlo una vez más, a ver si con un pelín más de puntos de ataque o salud somos capaces de superar a ese jefe correoso. Jefes que, por cierto, también cambian su forma de atacar a medida que los visitamos una y otra vez.

A nivel visual, el juego es razonablemente cumplidor, teniendo en cuenta que es un roguelike con perspectiva elevada y que, por tanto, hace que prime el sentido práctico sobre el espectáculo. 

En cualquier caso, los jefes finales son bastante espectaculares, en contraste con unos escenarios algo oscuros y seriotes de más.

El juego se mueve con mucha fluidez tanto en modo portátil como en sobremesa, aunque hemos notado alguna ralentización cuando, por aquello del azar, la pantalla se llena de enemigos disparando lásers por doquier.

La música pasa totalmente desapercibida y las voces son muy simpáticas con bastantes chistecitos entre golpe y golpe, pero eso sí, solo están en inglés (y con un acento muy cowabunga, como debe ser). Los diálogos y los menús están en español, aunque con algunos cambios de nombre que pueden chocar para el público local. Shredder es llamado Destructor, por ejemplo.

En cuanto a la duración, el juego se puede superar en algo menos de cuatro horas, pero claro, eso será cuando hayáis aprendido bien a dominarlo y consigáis mejorar lo suficiente vuestras estadísticas, así que en realidad le dedicaréis bastante más tiempo. La práctica hace al maestro, quelonios.

Aparte de la versión para Nintendo Switch, que es en la que nos hemos centrado en este análisis de Teenage Mutant Ninja Turtles Splintered Fate, también ha sido editado en PS5, PS4, Xbox Series X|S y PC (jugable en Steam Deck, ROG Xbox Ally X y similares), y de las ediciones físicas se ha encargado Meridiem Games.

Es posible encontrar tanto una edición física Deluxe por 39,99 euros (que viene a ser la estándar, pero con el aliciente de incluir a Casey Jones, un nuevo nivel y 10 cartas coleccionables). Además, el 5 de diciembre de 2025 llega la edición Coleccionista por 99 euros, que incluye comic, dados para elegir a tu personaje, moneda conmemorativa y otros extras físicos.

En conjunto, Tortugas Ninja El destino de Splinter no pasará a la historia por su innovador desarrollo, pero es un juego bien diseñado que consigue picarnos para volvernos mejores jugadores

Su multijugador local a cuatro es ideal en su concepto para una consola como Switch, así que, por los 30 euros que cuesta, podéis darle una oportunidad sin miedo mientras saboreáis una pizza con anchoa.

Valoración

Nota 78

Switch parece una consola ideal para un juego de este tipo, con una dinámica muy simple en su esencia, pero que nos da sorpresitas constantes. No es muy espectacular, pero sí efectivo.

Lo mejor

Que cada partida tenga su propio "sabor" por las características cambiantes. El multijugador local es muy agradecido.

Lo peor

Se nota el origen "móvil" del juego con un sistema de combos algo simple de más. Gráficamente es justito.

Plataforma comentada: Nintendo Switch

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Daniel Quesada

Coordinador de vídeo

Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.

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